Al rescate del galgo

 

Una asociación que da una segunda vida a este elegante y cariñoso animal 

 

Lia Grainger 

 

Tina Solera puede atestiguar que la perra está asustada. El animal se encuentra en medio de la carretera de un parque industrial vacío, temblando. Su protuberante columna vertebral sobresale bajo su pelo negro y corto. Es junio en Murcia, y el calor es sofocante. La perra levanta su delgada cabeza y Solera se da cuenta enseguida de que se trata del galgo que ha estado buscando. 

 

Avanza con cuidado, sin hacer movimientos bruscos. A medida que se acerca, la fundadora de la organización de rescate Galgos del Sol ve que la perra tiene la cara llena de garrapatas hinchadas y el pelo lleno de polvo y apelmazado. Está en mal estado. 

Solera camina de puntillas, despacio. Muy cerca, ya casi está... De repente, el animal echa a correr y, en pocos segundos, se encuentra ya a cien metros de distancia y sigue corriendo. 

"Está bien, chica", dice Solera. "Volveremos a por ti". 

 

EL GALGO ESPAÑOL forma parte de la familia de los lebreles, cuyo elegante aspecto es delgado y musculado, de cabeza estrecha y ojos inquisitivos. Su pelaje puede ser corto y suave o un poco más largo y áspero, y los adultos pesan alrededor de 25 kilos. Los galgos son tranquilos y cariñosos, y poseen una belleza natural. 

Los animales son criados para correr en competiciones de caza conocidas como caza de la liebre, en la que dos galgos persiguen al mismo tiempo a una liebre viva o mecánica en un campo abierto. Los galgueros, que se encuentran principalmente en zonas rurales del país, crían muchos perros con la esperanza de que alguno resulte un campeón. La temporada de caza dura normalmente de octubre a enero y, cuando termina, los perros que no han cumplido las expectativas o que han alcanzado una edad en la que dejan de ser útiles son a menudo abandonados o sacrificados. 

"Los galgos sufren espantosos actos de crueldad", dice Pankaj KC, director de animales en comunidad en la Sociedad Mundial para la Protección Animal y experto de esta ONG con sede en Londres. "Han sido encontrados apaleados, drogados, quemados con ácido, en el fondo de pozos y ahorcados", explica. También han sido encontrados abandonados en el bosque y con las patas rotas a propósito para que mueran de hambre. "Aparecen en contenedores de basura, cunetas y arrojados a fosas comunes no identificadas". 

La idea que subyace bajo todo esto es que si un perro de caza no tiene un buen rendimiento está insultando a su dueño y, por lo tanto, este lleva a cabo dichos actos como castigo", dice KC, añadiendo que los perros que son sacrificados son los más afortunados. "Si comparamos la situación de España con el resto de Europa Occidental, considero que la situación del galgo ocupa el primer puesto en lo que respecta a la violación del bienestar de los perros". 

 

NO EXISTEN ESTADÍSTICAS oficiales sobre el número de galgos abandonados cada año. El SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) denunció solo 61 casos de galgos abandonados en 2017. "¿Podrían ser más? No lo sé", dice el guardia civil Pedro Recio. 

La Fundación española Affinity, organización que ha promovido la tenencia responsable de mascotas desde 1987, elabora un informe anual sobre el abandono de perros y gatos utilizando el número de ingresos en los refugios públicos y privados de todo el país. Según este informe, se estima que aproximadamente 104.834 perros acabaron en refugios de animales en 2017. Esta estimación general es baja, dice el coautor del estudio, Jaume Fatjó, veterinario que trabaja en la Universidad Autónoma de Barcelona. Los datos del estudio no incluyen información sobre razas específicas, pero "los refugios nos dicen que los animales que más reciben son perros de caza", asegura Fatjó. 

Las organizaciones españolas que velan por el bienestar de los galgos, como Galgos del Sol, de Tina, y SOS Galgos en Barcelona, de Anna Clements, son menos cautas a la hora de dar una estimación. "Sabemos que las cifras son altas", dice Clements, que ha estado presionado para que se financie un censo nacional sobre el abandono de galgos. "Hay 200.000 galgueros registrados y muchos tienen diez perros o más", dice. Tomando como base esta cifra, ella y otros directores de refugios de toda España sostienen que se abandonan al menos 50.000 galgos cada año en España. 

En febrero de 2017, la Federación Española de Galgos (FEG), con 200.000 miembros registrados, emitió un comunicado de prensa en el que denunciaba el número de galgos abandonados según los centros de refugio de animales. Desde la Federación afirman: "estamos en contra del maltrato de los galgos y no somos responsables de estos actos de crueldad". 

Según la FEG, los "ladrones" de perros de caza son quienes maltratan a los galgos, y entre 500 y 600 galgos son robados cada año en España". 

"Son estos ladrones los que maltratan a los perros, no la FEG". Añaden además: "Estamos completamente seguros de que el abandono de galgos en España no llega a los 3.000 animales anualmente".

 

CUANDO TINA, de 41 años, se mudó por primera vez a España desde su Inglaterra natal en 2007 con su marido y sus dos hijos en busca de un clima más cálido, se encontró cara a cara con galgos maltratados en la pequeña ciudad de Murcia, en la que reside la familia, y en sus alrededores. Horrorizada, Solera fundó en 2011 Galgos del Sol, una organización sin ánimo de lucro que rescata y rehabilita a estos animales. 

Por aquel entonces, dice Solera, "solo pensaba en salvar a los perros. No era consciente de que me enfrentaría a una institución cultural profundamente arraigada". Dicha institución es la práctica generalizada y secular de la cría de galgos para competir con ellos. 

 

EN 1987 el Consejo Europeo promulgó el Tratado n.º 125, el Convenio Europeo sobre la protección de animales de compañía. El tratado describe la norma y la obligación moral de "respetar a todas las criaturas vivas, teniendo presentes las especiales relaciones existentes entre el hombre y los animales de compañía". Veintitrés de los 47 posibles países europeos firmaron y ratificaron el Tratado en 2014. España firmó el tratado en 2015 y lo ratificó en julio de 2017. 

Esto implicó el establecimiento de unos mínimos y uniformes criterios en relación a la protección de los animales. En el caso de España, las 17 autonomías tienen que verificar que su respectiva legislación cumple con dichos parámetros y, si fuera necesario, adoptarla. La entrada en vigor de este Tratado se produjo en febrero de 2018. 

Por lo tanto, aunque existen acuerdos europeos y leyes nacionales, son las distintas comunidades autónomas las que pueden promulgar sus propios reglamentos respecto a qué se puede o no hacer desde el punto de vista jurídico, en el trato de los animales. 

Es precisamente esta complejidad legislativa, la que el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) intenta cambiar. Este partido político español está haciendo presión en pro de la adopción de la Ley Cero, una reforma legislativa radical que reconocería a los perros como seres sensibles, y establece que "ya no existe ninguna duda de que los animales están dotados de sensibilidad física y psíquica, ni de que deberían recibir un trato que asegure su máximo bienestar". La Ley Cero también incluiría normas estrictas sobre la cría de galgos, una práctica que actualmente no se encuentra regulada. 

"Un galgo puede tener 12 cachorros en una sola camada, y sabemos que algunos galgueros preñarán a una misma galga cuatro veces al año", dice Silvia Barquero, presidenta de PACMA. Barquero y PACMA planean formar un frente común con otras organizaciones europeas que defienden los derechos de los animales con el propósito de colocar un eurodiputado en el Parlamento Europeo que supervise los derechos de los animales en toda Europa. 

 

ALREDEDOR DE 15 galgos abandonados viven hoy en el refugio y centro de rehabilitación Galgos del Sol, que ocupa 11.000 metros cuadrados de tierra seca y polvorienta en las afueras de Murcia. Tina pasea por las casetas y recuerda cómo llegó cada perro al centro. 

"Esta entró con la pata despellejada y el hueso al aire", dice Solera señalando un galgo de aspecto saludable. "Le hemos hecho injertos y pronto se irá a Dinamarca con una familia. 

Solera avanza hacia la siguiente caseta y mete los dedos por la rejilla, mientras su ocupante se acerca cojeando. "Pensamos que este perro se había quedado paralítico", dice mientras el perro le lame los dedos. "Ahora está empezando a caminar". 

Al final de la hilera se encuentra con Terrance. Han pasado cuatro meses desde que Solera lo encontró en la calle con una herida enorme e infectada en la cabeza, con el cráneo al descubierto. Actualmente le falta toda la oreja derecha, fue extirpada en una complicada operación. 

"La historia de Terrance conmovió a la gente", dice Solera. A menudo publica fotos y vídeos de los rescates del centro en las redes sociales y la historia de Terrance se hizo viral. 

"Su historia es la típica: fue criado para cazar, no era lo suficientemente bueno, fue abandonado y luego gravemente herido en la calle, probablemente en una pelea de perros con otro animal callejero. Pero sus cicatrices emocionales son posiblemente peores que las físicas", dice Tina. 

Dichas cicatrices emocionales provienen de la vida que Terrance posiblemente llevó antes de ser abandonado. Existen datos de que, en ocasiones, se guarda a los galgos en búnkeres subterráneos sin ventanas para protegerlos de ladrones de perros. Solera visitaba frecuentemente la propiedad de un galguero y se encontró con que los animales bebían de un charco fétido de agua con el abrasador calor del verano y sobrevivían con poco más que restos. Para entrenarlos, es habitual que el dueño ate a una docena de perros a un coche o a una moto para proporcionarles un entrenamiento a alta velocidad. 

Barquero dice que la reticencia a aprobar y aplicar leyes que regulen a los galgueros se debe en gran parte al hecho de que el sistema de representación proporcional favorece en gran medida al voto rural frente al urbano. 

"Hay diputados que reciben apoyo de zonas donde la mayoría de las personas cazan con galgos. Los partidos políticos simplemente no pueden permitirse perder el voto rural", afirma. 

Jorge Luis Bail es diputado por- Huesca, y miembro de Unidos Podemos. También es miembro de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales, grupo apolítico de senadores y diputados que trabaja en pro de los derechos y la mejora en el trato de los animales en España. Asegura que muchos políticos son galgueros. 

"Jueces, políticos y personas pertenecientes al sector empresarial utilizan la caza para relacionarse y hacer tratos", dice. "Es un lugar donde todos los poderes se reúnen para tomar decisiones importantes". 

¿Parará en algún momento el actual gobierno socialista la caza? 

"Imposible", dice Bail. 

La Federación de Galgos está haciendo presión para mantener viva la caza con galgos. Reader’s Digest intentó en múltiples ocasiones hablar con el presidente de la FEG, Luis Ángel Vegas Herrera, pero todas las solicitudes fueron rechazadas. 

El año pasado, la organización declaró que sus miembros "se preocupan por sus galgos y los aman y respetan", y negó que se llevase a cabo un sacrificio generalizado al final de la temporada. 

 

ES DOMINGO por la mañana temprano y Solera regresa al parque industrial de Murcia buscando al galgo que había huido un par de días antes. Con ella se encuentra Kim Sas, voluntaria que dejó su trabajo y su hogar en Alemania para trabajar a tiempo completo con los perros del centro. 

Sas es la primera en ver a la perra, trotando en mitad de una carretera a unos cien metros de distancia. Cuando la alcanzan, está descansando en una zona de sombra. 

Solera para la furgoneta un poco más abajo y Sas va caminando por la carretera hacia la perra, con una correa en una mano y una lata de pollo en la otra. A unos centímetros, se agacha lentamente para sentarse en el bordillo. Sin mirar al animal, comienza a tirar pequeños trozos de pollo. La galga se levanta y comienza a avanzar poco a poco hacia ella, cogiendo un bocado de pollo de cada vez. 

Cuando la perra está a su lado y parece relajada, Sas le coloca con suavidad el collar de la correa en el cuello. 

"¡La tiene!", exclama Solera, mientras conduce hacia ellas. 

De vuelta al centro, Solera suministra al animal medicación para las garrapatas y le pone un nombre: Lili. Después, le hace una foto. Sabe lo importante que serán las fotos y vídeos en la próxima etapa de la vida de Lili: la adopción: 

Con el tiempo, la mayoría de los perros que pasan por su centro de rescate serán adoptados fuera de España, aunque "estamos haciendo mucha presión para conseguir que se produzcan más adopciones aquí", dice Solera. 

De hecho, el trabajo de las docenas de organizaciones de defensa de los galgos por toda España parece estar marcando la diferencia. "Es maravilloso que cada vez más gente quiera a estos perros como mascota", dice Tina. "Pero la adopción no aborda el problema de fondo: la ausencia de educación y empatía respecto a las necesidades de los perros y una federación que no hace nada." 

Pankaj KC, de la Sociedad Mundial para la Protección Animal, no puede estar más de acuerdo. "Estos actos de crueldad se esconden tras el velo de la cultura", afirma. Cree que un mayor conocimiento de la situación de estos cariñosos animales será lo que, al final, produzca un cambio trascendental. 

“Los europeos son amantes de los perros. No permitirán que esto continúe". 

  • Lia Grainger

    Me gusto la historia porque tenemos que tratar bien a los animales, aprendí que existen personas que ayudan y los protegen, tenemos que cambiar aprender a quererlos y reportarlos.

    Sebastián Medrano Ortiz
    Edad 7 años, Santiago de Chile.

    12/05/2019 02:00

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