«Debemos pensar en el futuro»

 

La actriz Meryl Streep nos habla sobre los derechos de las mujeres, el progreso y el perdón

Andreas Albes 

 

Meryl Streep entra en la pequeña sala de reuniones del piso 51 del Hotel Mandarin Oriental de Manhattan con una taza de té en la mano. En la sala hace calor, por lo que se quita la chaqueta de angora gris y la deja sobre el sofá junto a la mesa. Vamos a hablar de hombres poderosos: del machista presidente Donald Trump y del productor de Hollywood Harvey Weinstein, acusado de abusar de docenas de actrices. ¿Cómo es posible que haya podido ocultarlo todo este tiempo?

Veinte veces nominada al Oscar y tres ganadora de la estatuilla, Meryl Streep es una auténtica estrella de cine y también una de las más destacadas abanderadas del movimiento feminista. Cuando evoca los recientes acontecimientos, domina su cólera y jamás eleva el tono. Pero su voz está cargada de ciertos matices que no consiguen engañarnos: estos temas le preocupan profundamente.

Su papel en “Los archivos del Pentágono” también nos dice mucho sobre sus principios más firmes: interpreta a Katharine “Kay” Graham, la directora del Washington Post que, para salvar su periódico, tuvo que enfrentarse a una horda de hombres misóginos. Una historia real. 

 

Pregunta:

¿Qué opina Meryl Streep sobre el contexto actual de la Casa Blanca, con un presidente en el cargo que se enorgullece de “agarrar a las mujeres por el coño”?

Meryl Streep : Sea lo que sea que haya hecho, Donald Trump tendrá que dar cuenta más tarde o más temprano. Eso es así.

 

¿Qué quieres decir?

No quiero entrar en especulaciones porque lo importante es que la justicia siga su curso. Solo espero que se dicte una resolución judicial que lo obligue a abandonar la presidencia. No sé cómo reaccionaría su séquito. Toda esa gente, llena de odio, aferrándose y confiando ciegamente en sus ideas. Pero confío en que la justicia triunfará.

 

¿Crees que una mujer sellará finalmente su destino?

Hay mujeres jóvenes que se están rebelando en este momento. ¿Por qué Trump iba a librarse? Esto es como la historia de David y Goliat. No se necesita un ejército para vencerlo. Algunas veces una piedra es suficiente si es lanzada por la persona correcta.

 

Donald Trump también ha hablado muchas veces de ti. Dice que eres “una de las actrices más sobrevalorada de Hollywood.”

¡Nunca estoy de acuerdo con Trump! Pero en este caso, excepcionalmente, no se equivoca. En Hollywood, tendemos a exagerarlo todo.

 

En “Los archivos del Pentágono” interpretas a la primera mujer propietaria de un periódico en Estados Unidos y su lucha en un mundo exclusivamente de hombres. La historia se remonta cuarenta y seis años atrás, pero ¿crees que las cosas han cambiado realmente?

Sí, hemos avanzado mucho. En 1971, en la época que se desarrollan los acontecimientos en la película, aprobé el último año de carrera. En ese momento, las puertas apenas comenzaban a abrirse para las mujeres. En la política, en la justicia, en la medicina, en los negocios... Pero solo en los niveles más bajos.

A menudo hablo con mis hijas y no pueden imaginarse ni de lejos lo difíciles que eran las cosas para las mujeres en aquella época. Cuando te vemos en la piel de la editora Kay Graham, pareces muy insegura en ese mundo tan masculino. En una foto de la época, podemos ver a Kay Graham en una conferencia, sola en medio de veintiséis hombres. Debió de haber sido terriblemente intimidante. Hoy habría al menos tres mujeres en esa sala. Las cosas están cambiando, aunque se hace más evidente en los niveles intermedios de la jerarquía, donde las mujeres son ya bastante numerosas. Pero la parte superior de la pirámide sigue siendo un bastión que los hombres consideran suyo. Y mientras no se respete la paridad en los puestos más altos de responsabilidad, nada cambiará en la sociedad: 50% de mujeres, 50% de hombres, como en la raza humana.

 

¿Apoya las cuotas femeninas?

No estoy segura de que sean la mejor solución. Prefiero un cambio de mentalidad. Con las redes sociales, todos estamos evolucionando. La vergüenza es un poderoso elemento de disuasión. Si las mujeres boicotean a las empresas cuyos puestos directivos están monopolizados por hombres, entonces las cosas inevitablemente cambiarán.

 

Hace un año y medio, en la convención del Partido Demócrata, pronunciaste un apasionado discurso a favor de la candidata a la presidencia Hillary Clinton. Pero fue Trump quien finalmente obtuvo la victoria. Está claro que el movimiento feminista está perdiendo terreno.

Durante varios milenios de años, nuestra sociedad ha estado sometida a una cierta jerarquía. Los primeros pasos hacia el cambio solo se remontan a la década de los 60. ¿Cómo, en tu opinión, encontraríamos una solución pacífica e ideal desde el principio? Durante la historia, las cosas siempre se han conseguido a base de subir dos escalones y bajar uno.

 

Nos imaginamos el microcosmos de un Hollywood liberal en consonancia con la vanguardia de su época. Pero, por el contrario, nos encontramos con el escándalo de Weinstein que parece aún peor en el terreno de las estrellas.

Es igual en todas partes. Lo único es que algunos sectores atraen más la atención que otros. Las mujeres que trabajan en los campos de Estados Unidos también son acosadas y maltratadas por sus capataces. Y si se quejan, se les amenaza con no pagarles, privándoles de la única posibilidad que tienen de alimentar a sus familias.

En una carta a las actrices militantes, el sindicato de trabajadoras agrícolas escribe: “¡Por favor, sigan así! Hablen también en nuestro nombre. Ustedes son las portavoces de aquellas a las que nunca se les ha escuchado”. La gente sí escucha lo que dice Hollywood. Somos su ventana hacia el mundo.

 

Las acusaciones contra el productor Harvey Weinstein que desencadenaron el movimiento #MeToo, han adquirido tal magnitud que las personas que lo fundaron han sido elegidas “Personas del Año” por la revista Time al romper el silencio ante el acoso sexual.

¡Pero los ultraconservadores hermanos Koch acaban de comprar la revista Time! Estos neoyorquinos forman parte de la oligarquía que piensa que con su dinero y poder pueden gobernar el país. Nunca hay que bajar la guardia. En esta lucha para garantizar nuestros valores y libertades, debemos estar siempre en alerta.

 

¿Qué le recomendarías a una actriz joven que quisiera conocer a Harvey Weinstein?

¡Que contrate a un buen abogado!

 

Una vez, tú también sufriste una situación similar con Dustin Hoffman.

Sí, y en ese momento, hablé de ello en el Time.

 

Has comentado que la primera vez que os conocisteis, él se presentó diciendo “Hola, soy Dustin Hoffman”, y te tocó el pecho.

Fue hace casi cuarenta años. Lo manifesté públicamente y se disculpó.

 

Pero no lo denunciaste.

Pues porque, por un lado, están los verdaderos agresores que no dudan en usar la fuerza, pero por otro, están simplemente los hombres que pierden las formas. Entre unos y otros, hay un amplio abanico y una oportunidad para el perdón, el diálogo y la reflexión. Las personas también deben reflexionar para poder corregir su conducta. Necesitamos encontrar un punto intermedio, trabajar juntos, pensar en el futuro. ¿Qué ganamos manteniendo una actitud negativa? Hay personas que merecen ir a la cárcel, pero el resto solo necesita reconocer que se ha pasado y aprender a decir: “Perdona, lo siento”.

 

En “Los archivos del Pentágono” Steven Spielberg obviamente está pensando en los problemas que actualmente acucian a Estados Unidos. ¿Ha descubierto Hollywood su papel político?

Cuando la gente piensa en Hollywood, piensa en ganar dinero. Pero algunos también sienten que ya tienen suficiente, que han logrado sus objetivos y que quieren mantenerse fieles a sus principios. Steven Spielberg, por ejemplo, ya no tiene que demostrar nada al mundo. Quería reflejar algo que era una realidad en 1971, y que todavía hoy día lo es.

 

Algún día, alguien necesariamente rodará una película sobre Donald Trump. ¿Te gustaría?

¡Ah, sí! Los personajes más interesantes serían las mujeres que lo rodean. Su consejera Kellyanne Conway, su ex, Ivana, su hija Ivanka y, por supuesto, su mujer Melania. ¡Sería genial!

 

Parece que Melania domina cuatro idiomas.

Lo sé, pero nadie la ha oído hablar ninguno.

 

¿Qué es lo que más te fascina de estos personajes femeninos?

Me gustaría saber cómo se justifican a sí mismos. Espero que algún día un gran autor se quede con eso. ¡Las obras maestras tienen acentos shakesperianos!

 

 

Meryl Streep 

Nacida el 22 de junio de 1949 en el  estado de Nueva Jersey (Estados  Unidos), dio sus primeros pasos en  el teatro. Consiguió su primer gran  papel en el cine en la película “El  Cazador” que le valió su primera nominación  a los Oscar, estatuilla que  ganaría tres veces, la última en 2012  por su interpretación de Margaret  Thatcher en “La dama de hierro”.  Durante años, la actriz ha militado  en distintas campañas, como el  SIDA, la igualdad entre hombres  y mujeres en el cine y el desarme.  Mery Streep está casada con el escultor  Don Gummer, con el que tiene  cuatro hijos. 

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