Conducir por EUROPA

  

Países diferentes, costumbres diferentes. Cómo evitar

problemas con el tráfico y en la carretera.  

 

Michael Kallinger  

 

Cuando vi la luz azul por el retrovisor, era demasiado tarde. “Papá, la policía está detrás”, dijo mi hija desde el asiento trasero. Las orejas empezaron a quemarme. Acababa de girar a la izquierda en la Avinguda del Parallel de Barcelona, justo donde una gran señal me prohibía hacerlo. Bueno, una zona de obras bloqueaba el acceso correcto a nuestro apartamento, a solo 50 metros calle abajo. Fue una mala decisión por mi parte y era el único culpable. ¡Encima en España! ¡El país con las multas más estrictas para las infracciones de tráfico! O eso decía nuestra guía. 

Ya me veía entregando mi carnet de conducir, así que, tras una larga riña en catalán por parte del policía, podéis imaginaros mi alivio al saber que solo me pondrían una multa por ignorar la señal. 

Lo que de verdad me impresionó fue saber que, si pagaba la multa con tarjeta de crédito en el momento, solo tendría que pagar la mitad. Sabía que en algunos países era común que te multaran en el acto por cometer una infracción de tráfico, pero, como alemán, que me hicieran un descuento fue toda una sorpresa. ¡De pronto mi infracción me parecía una ganga! 

Esta experiencia me dio una idea, así que pedí a mis colegas editores de Reader’s Digest en Europa que me hablaran sobre las normas y comportamientos típicos que deberían seguir los visitantes de sus respectivos países. 

 

Alemania: necesidad de velocidad 

Cuando hablo con colegas de otros países sobre la conducción en Alemania, la pregunta casi siempre es la misma: “¿Es verdad que se puede conducir a la velocidad que quieras en las autopistas?” Siempre intento explicar, primero, que la mayoría de los tramos tienen límite de velocidad y que generalmente no está permitido conducir a más de 130 km/h, la velocidad recomendada para las autopistas alemanas, principalmente por la intensidad del tráfico. Luego explico que, en caso de accidente, a los conductores que excedan los 130 km/h, siempre se los considera parcialmente culpables. Al final, los hechos prevalecen. “Sí, Alemania es el único país de Europa que tiene tramos de autopista donde puedes ir a velocidades que te llevarían a la cárcel en otros países”. 

 

Austria: prohibido fumar en el coche 

Hace un tiempo, paré con mi familia en Salzburgo cuando volvíamos de Eslovenia. Al entrar en un restaurante, noté un olor extraño. Me llevó un momento darme cuenta de que el hedor que subía por mis fosas nasales era humo de tabaco. En Alemania, fumar en restaurantes se prohibió hace años, pero en Austria sigue siendo el dueño el que decide si permite fumar a los comensales. Aún me sorprendí más cuando me enteré de que, sin embargo, hay leyes muy estrictas que prohíben fumar dentro de los coches. Ni siquiera se puede fumar un cigarrillo electrónico con menores dentro.  

 

Bélgica: lleva siempre efectivo 

“Cuando conduzcas por Namur, Ostende o Bruselas, asegúrate de llevar siempre dinero en efectivo”, aconseja mi colega belga Stéphane Calmey, responsable de nuestras ediciones en francés. Los vehículos con matrículas extranjeras pueden ser incautados si los conductores no pagan la multa en el momento. “Superar el límite de velocidad en 10 km/h puede costarte más de 50€”, advierte Stéphane. 

 

Eslovenia: cuidado con las rotondas 

He conducido por Eslovenia muchas veces, sobre todo hacia el mar Adriático. Siempre tengo en el parabrisas la pegatina obligatoria que me permite usar las autopistas nacionales. “Bien hecho”, dice mi colega Maja Lihtenvalner, redactora jefa de la edición eslovena. “Hay muchos controles, sobre todo en las fronteras, y las multas son duras”. Pero, como veraneante, no sabía que los neumáticos de invierno son obligatorios del 15 de noviembre al 15 de marzo. Lo que sí sabía es que Eslovenia tiene un montón de rotondas. Algunas son de varios carriles y tienen semáforos, así que tienes que meterte en el carril correcto antes de entrar y no puedes cambiar de carril dentro. ¡Hay que estar muy atento! 

 

España: descuento del 50% en multas de tráfico 

Los españoles, tan amables y atentos fuera de sus vehículos, conducen como si fuera una especie de competición, lo que explica las exorbitantes multas de tráfico. Como dije antes, a los infractores se les aplica un 50% de descuento si pagan la multa en el momento. “Incluso las multas por aparcar en zonas reguladas son menores si las pagas rápido”, explica mi colega Natalia Alonso, redactora jefa de  nuestra edición española. Hablando de aparcamientos exclusivos para residentes, “en Barcelona se puede aparcar gratis en zonas reguladas a partir de las 20 horas, e incluso en mi ciudad, Madrid, es gratis a partir de las 15 horas en el mes de agosto”. 

 

Finlandia: deja sitio para el siguiente 

Primero las buenas noticias. La baja densidad de población en Finlandia, con unas 18 personas por kilómetro cuadrado, garantiza muy pocos atascos. Pero, sin embargo, unos 100.000 alces han hecho de los bosques fineses su hogar. “En especial durante la primavera y el otoño, y en las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, siempre tienes que contar con que pueda haber uno en mitad de la carretera”, advierte mi colega Ilkka Virtanen, redactor jefe de nuestra revista hermana Valitut Palat. “Dado que los alces son del tamaño y peso de un caballo, chocar contra uno puede ser fatal, tanto para el conductor como para el animal”. Otra buena razón para respetar el límite de velocidad de 80 km/h en las carreteras secundarias es el uso de radares fijos. “Pero, al contrario que en muchos países europeos, nuestra policía no envía multas a los dueños de los vehículos extranjeros”, dice Ilkka con un guiño. 

Si no quieres que te tomen por turista, acepta este consejo: “antes de ir a pagar tras llenar el depósito, retira el coche del surtidor, afirma Ilkka. “En Finlandia hacemos esto para que el siguiente conductor pueda acceder inmediatamente”. 

 

Francia: prohibidos los vehículos contaminantes  

Mis viajes me han llevado a Francia con frecuencia, aunque suelo sentirme como si estuviera de vuelta en Alemania, especialmente en París. Uno de los motivos es la prohibición para circular. En Stuttgart los vehículos diésel viejos ya no pueden entrar en la ciudad por sus excesivos niveles de emisión de partículas. Los modelos más dañinos para el medio ambiente están prohibidos en la ciudad de París a partir de las 5:30 de la mañana. “Si quieres visitar París en coche, tienes que pedir que te envíen un certificado de calidad del aire para tu vehículo”, nos recomienda Etienne Thierry-Aymé. Los certificados se pueden pedir online en www.certificat-air.gouv.fr. Se basan en los estándares europeos del campo V9 del documento de registro de vehículos y cuestan 4,21 euros con envío incluido. 

 

Países Bajos: evita acabar las vacaciones sumergido 

Cuando estuve en Ámsterdam en los ochenta, solía ir zigzagueando entre multitudes de ciclistas con mi maltrecho Opel Kadett. Encontrar aparcamiento ya era difícil entonces. “El Ayuntamiento está planeando reducir los aparcamientos en un 40%”, dice mi colega Paul Robert, redactor jefe de nuestra edición holandesa. “Lo mejor es dirigirse a uno de los aparcamientos Park+Ride a las afueras de la ciudad o incluso coger el tren”. Si sigues decidido a ir al centro de la ciudad en coche, ten cuidado con los canales. “La barrera de los canales es de apenas 15 centímetros de altura”, explica Paul, “no es un gran obstáculo que te impida caer si confundes la primera con la marcha atrás”. 

Entre 35 y 40 coches acaban en los canales todos los años. Los bomberos solían sacarlos, pero ahora se lo han pasado a compañías privadas que cobran entre 400 y 2.000 euros, dependiendo de si el coche sobresale lo suficiente como para sacarlo sin un buzo. 

 

Inglaterra: Malas noticias para los noctámbulos 

Ni siquiera el Brexit va a cambiar esto. La mayoría de la gente, cuando está de vacaciones en Inglaterra, quiere visitar la capital. “Pero cuidado”, nos advierte Alex Finer, director de nuestra oficina en Londres. “El transporte a Londres ha traído algunas medidas bastante estrictas en su lucha contra los atascos y la contaminación”. 

La mayoría de los vehículos que entran en la zona de tarifas de congestión entre las 7 y las 18 horas no solo tienen que pagar 11,50 libras, sino que a partir de abril de este año los conductores que vayan por la llamada Ultra-low Emission Zone (ULEZ) tendrán que pagar una tasa adicional de 12,50 libras si sus vehículos no cumplen con las últimas regulaciones europeas sobre emisiones; es decir, casi todos los coches registrados antes del 2014. El recargo diario va de medianoche a medianoche. 

“Poco cómodo para los noctámbulos”, dice Alex. “Cenicienta no será la única castigada por quedarse más tarde de medianoche, sino que también lo serán todos los que estén en la calle después de las doce de la noche, ya que les cobrarán también por el día siguiente”. 

 

Portugal: ¡No con efectivo, por favor! 

En Portugal, muchas autopistas son gratuitas, pero otras tienen peajes. En algunos tramos no se acepta el pago en efectivo. “Lo ridículo es que no te das cuenta de que no puedes pagar en efectivo hasta que llegas a la ventanilla”, dice Mário Costa, redactor jefe de nuestra edición portuguesa. “Lo mejor es comprar una tarjeta de prepago de peajes por 40 euros. Se consiguen en la frontera, en oficinas de correos o de información turística”. La tarjeta se activa por SMS y los cargos de peaje se deducen automáticamente. 

 

Suiza: no es país para los locos de la velocidad 

Suiza es uno de los países por donde conduzco con más frecuencia. Siempre llevo en el parabrisas la pegatina obligatoria que me permite usar las autopistas nacionales durante el año natural y enero del año siguiente. En Suiza, el límite de velocidad en las autopistas es de 120 km/h, y los suizos se lo toman muy en serio. En general no tienen piedad con las infracciones de velocidad. 

“Por ejemplo, cualquiera que haga un adelantamiento peligroso puede perder su carnet de conducir y ser condenado hasta cuatro años entre rejas”, dice nuestro redactor Dominique Graf, que vive en Zúrich. “Cualquiera que sobrepase en gran medida el límite de velocidad puede hacer que le requisen, o incluso vendan, el coche”.

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